Seguridad en internet para niños y adolescentes
¿Te has sentido alguna vez inseguro al navegar en Internet? Las tecnologías digitales han pasado a ocupar un lugar importante en todas las actividades que ejecutamos a diario, sin importar la edad o el sector económico que se analice.
Términos como ciudad inteligente, casa inteligente, dispositivo inteligente, alfabetización digital, ciberespacio, metaverso, criptomonedas, ciberseguridad, entre muchos otros, han comenzado a introducirse en nuestro vocabulario habitual, aunque no estemos siempre al tanto de sus significados tecnológicos correctos o cuánto nos impacta cada uno en nuestra vida cotidiana.
Lo cierto es que las tecnologías digitales y en especial su exponente más utilizado, “Internet”, han creado un entorno digital para el que necesitamos nuevas habilidades y capacidades, pero donde también nos enfrentamos a riesgos hasta ahora desconocidos, en especial los niños y adolescentes.
La realidad nos ha desbordado y tomado por sorpresa. Hoy necesitamos más seguridad en Internet para niños y adolescentes que nunca para sentirnos más a gusto al navegar en ella. Esa seguridad comienza por nuestros hábitos cotidianos en el uso de las tecnologías digitales. Pero esa seguridad no solo se consigue con comportamientos y hábitos individuales, sino más aún por comportamientos y hábitos colectivos en el uso de Internet.
Elian’s British School of La Nucía por el Safer Internet Day
Cada febrero desde hace 20 años se celebra el Día Internacional de la Internet más segura. La Comisión Europea decidió dar origen a este día para concienciar a la población sobre los peligros de Internet y sobre la importancia de navegar de una forma segura.
Este 2024, la celebración es el 6 de febrero y el tema elegido “Together for a better Internet” (“Juntos por un Internet mejor”), donde se pretende resaltar que el alcanzar una navegación segura no es solo algo que deba lograrse de forma individual, sino que todos debemos trabajar unidos para conseguirlo.
Desde Elian’s British School of La Nucía hemos querido unirnos a este día porque queremos que todos y cada uno de nuestros alumnos se conciencien sobre las amenazas de Internet y cómo afrontarlas. Para ello, hemos creado unas jornadas que también girarán en torno a la Inteligencia Artificial y su buen uso.
Desde el 30 de enero al 7 de febrero organizaremos actividades sobre la importancia de la seguridad en Internet para niños y adolescentes. Pero en estas jornadas no queremos que los alumnos sean meros espectadores, sino que también participen de forma activa a través de presentaciones y utilizando herramientas de IA en un entorno controlado.
Estamos seguros de que juntos podemos lograr mayor seguridad en Internet para niños y adolescentes. Además, creemos firmemente que durante estas jornadas los alumnos no solo estarán más preparados y seguros para navegar por Internet en el presente, sino que conseguiremos que sean adultos con una mayor concienciación que utilizarán la tecnología de una forma más prudente.

La seguridad de Internet en datos
Resulta escalofriante leer datos como los que publica “El diario vasco” de que diariamente se producen 40 mil ciberataques solo en España, número que ha experimentado un crecimiento posterior a la pandemia de COVID-19 y se concentra en sectores como los seguros, las telecomunicaciones y la banca; donde cada uno de nosotros realiza varias acciones digitales, sino diarias al menos con mucha frecuencia, y donde además se almacenan cientos de millones de datos de nuestras cuentas y operaciones con el uso de Internet.
El propio artículo señala que la ciberseguridad ⟪(…) dejó hace tiempo de ser una opción para convertirse en una obligación y todos, tanto a nivel individual como profesional, debemos tomar nuestras precauciones (…)⟫; para luego agregar que la ciberseguridad ⟪(…) es algo que nos puede afectar en todas las esferas: desde lo personal, con el robo de nuestras cuentas, pero también de nuestro dinero o nuestra reputación (…)⟫, a lo que podemos agregar “de nuestra identidad”.
Otras muchas fuentes de información y estudios de prestigiosas instituciones asociadas con las tecnologías digitales, emiten reportes y comunicados similares de forma periódica para solo reforzar la cruda realidad: “necesitamos estar más seguros al hacer uso de Internet, necesitamos mayor seguridad en Internet para niños y adolescentes”.
Cómo podemos empezar a protegernos nosotros y aumentar la seguridad en Internet para niños y adolescentes.
Para comenzar a protegernos y a aumentar la seguridad en Internet para niños y adolescentes, no necesitamos de conocimientos complejos de la ciencia de la computación, ni ser especialistas en ciberseguridad. Podemos comenzar con transformar nuestros hábitos en cuanto al uso de las tecnologías digitales.
A continuación, te ofrecemos algunas acciones que puedes y debes incorporar a tu quehacer cotidiano con las tecnologías y en especial con Internet:
- Encriptar nuestros datos almacenados: no tenemos costumbre de almacenar nuestros datos en los dispositivos que utilizamos a diario y protegerlos de ataques o capturas. No somos conscientes de que un dispositivo conectado a Internet sin seguridad alguna expone nuestros datos (fotos, vídeos, escritos, etc.) a que sean capturados sin siquiera robar físicamente el dispositivo. Existen aplicaciones para los diferentes sistemas operativos que utilizamos hoy que pueden hacer esta tarea por nosotros de forma sistemática y monótona con unos clics de configuración.
- Utilización de contraseñas seguras: tenemos varias malas prácticas al definir contraseñas, cómo usar fechas importantes, hacer combinaciones de nombres y apellidos, utilizar lugares que han marcado nuestra vida, utilizar la misma contraseña en varios servicios o dispositivos a los que accedemos, entre otras. Las contraseñas deben cumplir tres condiciones básicas para hacerlas seguras. La primera condición es que debe contar con al menos 8 caracteres, contener una letra mayúscula, números y caracteres especiales. La segunda condición es que deben ser aleatorias, evitando el uso de información personal. La tercera es que debemos cambiarlas periódicamente. Similar al punto anterior, existen aplicaciones que nos ayudan en el proceso de crear y gestionar nuestras contraseñas de forma segura.
- Fortalecer la seguridad del correo electrónico: en este tipo de aplicación que utilizamos a diario, bien sea en buzones institucionales o buzones privados, igualmente exponemos mucha información personal sin siquiera ser conscientes de ello. Debemos también incorporar algunas buenas prácticas, que consumen solo unos minutos de nuestro tiempo, pero rinden muy buenos frutos. Primero, configurar el filtrado de mensajes y en especial los filtros antispam. Segundo, configurar la encriptación de los mensajes que enviamos. Por último, si el correo entrante vulnerara los filtros que hemos configurado, para abrirlo debemos tener seguridad de que procede de una fuente conocida y que los contenidos adjuntos no resulten sospechosos, en cuyo caso es preferible poner el correo electrónico dudoso en estado de cuarentena hasta que estemos seguros de su contenido.
- Limpieza digital periódica: tal y como hacemos en nuestros hogares, debemos hacerlo con nuestros almacenes de datos, seleccionar lo importante, multiplicar el almacenamiento y limpiar lo que no nos interesa o dejó de tener validez. Para estas acciones debemos asegurarnos de tener capacidad de almacenamiento en los dispositivos que utilizamos a diario, en otros dispositivos externos a estos y en la nube con servicios para este fin. Aquí las palabras claves son “copia de seguridad” y “eliminación segura”. Afortunadamente igual disponemos de aplicaciones o configuraciones en las aplicaciones y sistemas operativos que utilizamos que pueden hacer estas tareas por nosotros.
- Navegar en páginas web seguras: generalmente, como usuarios somos muy confiados y al navegar en Internet no nos detenemos a verificar si estamos navegando a través de sitios seguros. Es cierto que muchos no tenemos ni idea de cómo saberlo. Resulta que simplemente debemos verificar que en la dirección o enlace que se visualiza en nuestro navegador, este comienza con “https://” pues esa simple “s” al final garantiza que el sitio web está utilizando un protocolo de conexión e intercambio de información seguro.
- Navegación privada y cero cookies: con total tranquilidad accedemos a diferentes dispositivos a diario con nuestras credenciales institucionales y/o privadas y a los navegadores o buscadores habituales (Microsoft Edge, Chrome, Mozilla Firefox, entre otros) sin utilizar el “modo privado”. Esta es una práctica que debemos incorporar como hábito en el uso de las tecnologías digitales. De forma similar, al terminar de navegar, debemos borrar las cookies, para que estas no queden registradas y sean vulnerables a ataques cibernéticos. Navegación privada implica también NO conectarse a redes wifi públicas desconocidas, salvo que esta conexión sea a través de una red personal virtual (VPN) o tenga algún mecanismo de cifrado.
- Protección de acceso cruzada: en nuestras casas o lugares de trabajo, en ocasiones disponemos de sistemas de seguridad “a la antigua” con diferentes pasos de seguridad o que la entrada solo se consigue si conectamos ciertas “partes” aisladas inicialmente. Algo como esto debemos hacer con los mecanismos de acceso a nuestros dispositivos y cuentas, sean estas de usuario, perfiles en redes sociales, o bancarias. Nunca debemos configurar el acceso a nuestros dispositivos y cuentas en esquemas de 1 solo paso, sino que como mínimo deben ser dos pasos de acceso, por ejemplo, contraseña + patrón de seguridad en el mismo dispositivo, o pin de 4 dígitos + código de seguridad enviado a otro dispositivo conectado o a una cuenta de correo conectada, o bien huella digital + pin o código de seguridad, entre otros mecanismos. Es de suma importancia esta práctica para proteger nuestros datos personales.
- Apagón digital: la era de la electricidad ha hecho tanto bien como mal en cuanto a nuestras prácticas tecnológicas. Uno de los malos hábitos es que decimos con tranquilidad “yo siempre estoy conectado” y no solo lo decimos, sino que realmente lo hacemos. Más allá del análisis ecológico que podríamos hacer al respecto, detengámonos aquí en lo perjudicial de esta práctica en cuanto a seguridad digital. ¿Qué lógica tiene mantener la sesión de usuario abierta o una red activa en un dispositivo que no utilizaremos más por largo tiempo, sean horas o días? Hay una simple regla: sesiones abiertas y redes activas innecesariamente es igual a mayor probabilidad de éxito del atacante a interceptar y hackear nuestros datos. Apagón digital significa, primero, cerrar sesión al terminar en los dispositivos en que trabajemos si no los utilizaremos posteriormente por horas o días y, segundo, apagar nuestras redes físicamente o desconectar nuestros dispositivos de estas cuando no necesitemos mantenernos conectados.
Así como la era digital nos ha traído numerosas ventajas y ha humanizado aún más nuestra cotidianidad, también hace necesario que seamos conscientes de la necesidad de seguridad en su uso.
Más aún, debemos ser conscientes que Internet no es un oeste donde estamos solos, sino una megaciudad donde andamos apilados navegando en sus calles digitales, lo que implica que la seguridad es sólo posible si lo hacemos juntos y entre todos. Otro método no nos ofrecerá resultados. ¡Sólo juntos podemos un día disfrutar de una Internet segura!.
Autor: Febe Ciudad – Computer Sciences Teacher


